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El DT cree que un gran equipo se arma a partir de la buena convivencia; "Estoy en el lugar que quería y en el que muchos quisieran estar", dice. Pese a la rica historia como futbolista, Garnero sabe que como DT tiene que ganarse la confianza del hincha.

Dice que volvió a su casa. Dice que está ansioso, pero suena calmo y habla fluido. Dice sentirse preparado. Dice que está en un lugar codiciado. Aunque no dice algo que salta a la vista apenas se pone un pie en la práctica de Independiente. El buzo de DT de Independiente parece rasgarse de tan inflado que tiene el pecho Daniel Garnero. Su pasado como futbolista en el club queda definido de un trazo: heredó allá por 1991 la mítica camiseta Nº 10 de Bochini. Y fue, acaso, el que mejor la llevó en una larga lista de sucesores del crack. Hoy, a los 41 años, la historia como DT ensaya los primeros garabatos.

- ¿La oportunidad te llegó antes de lo pensado?
- Siempre pensé que iba a dirigir un club tan especial para mí. Sabía que podía darse. Más allá de que tengo una carrera corta como DT, estoy con muchas ganas y me considero preparado para dirigir a un club tan grande. Me llega en un momento bárbaro.

- ¿Estar tan identificado con el Club es positivo o una carga?
- Me da una ventaja muy grande porque conozco hasta el último rincón, al último empleado. Los vestuarios son muy importantes y sé de qué se trata éste. Desde la utilería hasta los cancheros. Me siento cómodo y tengo un gran respeto por todos los empleados. Van a dar lo máximo. No por mí, sino porque todos queremos a Independiente bien arriba. Hay presiones, pero no son una carga. Es una gran oportunidad dirigir al Club que más quiero.

- Por tu corta experiencia como DT, ¿te ven con desconfianza?
- Todo lo que es nuevo genera ese grado de inseguridad. Por eso el tema de los resultados es importante, pero nadie puede garantizarlos.

- ¿El proyecto que armó el Club puede sostenerse sin resultados?
- Esto es fútbol y el fútbol se maneja por resultados. El proyecto es una idea que para que progrese tiene que tener resultados. Queremos una conducción similar en el fútbol profesional y en el amateur. Si las cosas van bien, puede ser un gran momento para el Club.

- ¿Cómo es trabajar con Menotti?
- Es sencillo porque tiene un vocabulario simple. Hay prioridades, hay una línea de conducta, un respeto? En la primera charla, Julio (Comparada) y César me marcaron unas pautas. Y me fui muy contento porque no me pidieron nada que me cueste: honestidad, transparencia, responsabilidad.

- ¿Tenés más responsabilidad por haber reemplazado a Gallego?
- Sé que el cargo también tiene una carga porque reemplazo a alguien que hizo historia. Pero en mi vida deportiva tuve muchos de esos pasos. Como jugador empecé con una camiseta complicada, identificada con el Bocha, que la usó 19 años. Cuando dirigí a Arsenal sucedí al único DT campeón (Gustavo Alfaro, que ganó la Copa Sudamericana 07). Hoy me toca también, el Tolo no sólo fue el último que ganó un título en Independiente; además le cayó muy bien al hincha, que es muy exigente, muy exitista.

- ¿Los DT jóvenes son una tendencia?
- Eso es relativo. Me veo a los 60 de la misma manera, tratando de estar cerca del jugador, de que haya mucho ida y vuelta. El feeling genera compromiso de los dos lados y es positivo para los planteles. Y dentro de 20 años me veo igual. El que resuelve es el jugador. Si el jugador está bien, se entrena con ganas.

- ¿Llega a haber una amistad?
- No, no... hasta ahí llego. Yo ya tengo mis amigos afuera. Puedo tener una gran relación con un futbolista, pero no significa que le diga que sí a todo. Tiene que haber respeto y honestidad. Un DT se tiene que respaldar en los jugadores de trayectoria. Estar en un club así significa que algo bueno hiciste en tu carrera. Y trato de respaldarme en ellos. Es fundamental en toda estructura.

- ¿Disfrutás tu trabajo?
- En la competencia, cuando aparecen los resultados, los imponderables, es más complicado. Eso quizá te saca de foco y te lleva a sobreexigirte. En la pausa sí se disfruta el lugar al que llegaste. Hoy todos me dicen " uy dónde te metiste" , pero estoy en el lugar que quería estar y en el que muchos quisieran estar. Lo disfruto mucho. Cuando ruede la pelota vendrán los nervios, las exigencias. Todo lo que tiene esta profesión que conozco. No va a sorprenderme nada y, obviamente, más adelante todo va a estar relacionado con el resultado.

El esquema, sólo con el plantel completo
Ahora sólo se habla de Independiente. De sus ideas y pretensiones. Ya sin Ignacio Piatti, con refuerzos puntuales, y con un par de posiciones por resolver. Daniel Garnero no asegura que su estrategia sea el 4-2-3-1 que se vio en la mayoría de las prácticas. Piensa mucho y, entonces, responde.

- ¿Cómo va a jugar Independiente?
- Primero tenemos que definir el plantel. Eso es fundamental.

- ¿El DT se adapta al plantel o sigue su esquema más allá de los nombres?
- A mi dame las herramientas y veo qué hago. Por ejemplo, me gusta jugar con enganche, pero en Arsenal no podía. No era que no quería: ¡no podía! Te adaptás a lo que tenés. Entonces, cuando esté el plantel completo, en función de eso elegiremos lo mejor, el mejor planteo, siempre charlándolo.

- ¿Por qué hace tanto que Independiente no gana nada?
- El Club entró en un retroceso muy grande. Estaba acostumbrado a pelear arriba y a estar en el ámbito internacional, pero hace un tiempo que le cuesta. Ahora va a depender de nosotros. Tenemos la posibilidad de revertirlo. Uno de los objetivos es recuperar el roce internacional. De ganar ese lugar que Independiente siempre tuvo y que en los últimos tiempos lo ganaron otros equipos con un legítimo derecho.

Garnero opinó sobre el estilo de Maradona en la selección: "Apostó por el desequilibrio individual. Quizá tenía más que otros equipos, una gran potencia ofensiva. El equipo fue de mayor a menor. Después no encontró un buen funcionamiento colectivo".

Francisco Schiavo
Diario La Nación, lunes 26 de julio de 2010

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